Cómo funciona Bingoteca
Dos cosas tienen que salir bien en un bingo: que el sorteo sea limpio y que cada cartón se pueda comprobar. Así lo resolvemos.
1. El sorteo de cada bola y cada carta
El cantor de bingo y el gritón de lotería eligen cada bola (o carta) entre las que todavía no salen, con
crypto.getRandomValues: el generador criptográfico que traen todos los navegadores actuales, el mismo que
se usa para crear claves. No es Math.random, cuyo resultado se puede llegar a predecir.
El generador entrega números de 32 bits, del 0 a poco más de 4 mil millones. Para convertir eso en «una de las 46 bolas que quedan» no basta con sacar el residuo de dividir entre 46, porque 4 294 967 296 no se divide exacto entre 46 y los primeros números saldrían un poquito más. Por eso usamos rechazo: si el valor cae en el tramo final que no completa una vuelta entera, se descarta y se pide otro. Así cada bola que queda tiene exactamente la misma probabilidad.
La bola se decide antes de cualquier animación: lo que ves en pantalla solo la muestra.
2. Las pruebas que lo vigilan
Cada versión del sitio pasa más de 120 pruebas automáticas. Las de azar sacan cientos de miles de bolas y cartas con el generador real y aplican la prueba de chi cuadrado: si algún número saliera más de la cuenta, el estadístico pasaría el valor crítico de la tabla del NIST con un nivel de significancia de 0,001 y la versión no se publicaría. Probamos la primera bola entre 90, una bola a mitad de partida, las 6 formas de barajar 3 elementos, la frecuencia de las 54 cartas en las tablas y la de los números dentro de cada columna de los cartones. También hay una prueba de control: un generador sesgado a propósito debe reprobar.
3. Cartones y tablas con serie
Cada lote de cartones lleva un código de serie, por ejemplo 75-K7Q2M. El prefijo dice qué
se generó (75, 90, 90T para tiras de 6 o LT para tablas de lotería) y
los 5 caracteres siguientes salen al azar, sin las letras I, L, O ni U, que se confunden al leerlas. Hay unos 33
millones de series posibles por tipo.
El cartón número 12 de esa serie se fabrica con un generador con semilla: la semilla es el código más el número. El mismo código y el mismo número dan siempre el mismo cartón, en cualquier computadora. Por eso el cantor puede reconstruir el cartón de quien gritó «¡bingo!» solo con esos dos datos, y por eso puedes reimprimir uno perdido. Si dentro de un lote saliera un cartón repetido (es casi imposible), se fabrica otro en su lugar; las pruebas comprueban que no haya repetidos en lotes de 240 cartones y de 120 tablas.
Los cartones de 90 bolas siguen la descripción del Catálogo de Juegos publicado en el BOE: 15 números en tres líneas de cinco y nueve columnas, ninguna vacía. Las tiras de 6 reparten del 1 al 90 entre seis cartones sin repetir.
4. Todo pasa en tu navegador
Los cartones, las tablas y los PDF se arman en tu equipo (los PDF, con la biblioteca libre pdf-lib). No enviamos tus cartones, tus títulos ni tus partidas a ningún servidor. La partida en curso y tus opciones (voz, figura, ritmo) se guardan solo en el almacenamiento local de tu navegador, para que una recarga no te haga perder la ronda.
5. Para jugar, no para apostar
Bingoteca es para pasar el rato: no vende cartones, no reparte premios ni facilita apuestas. En España, por ejemplo, la Ley 13/2011 deja fuera de su regulación los juegos de puro ocio que no mueven dinero, y en México y el resto de América las rifas y sorteos con premio también tienen sus propias reglas. Si tu evento cobra la entrada o rifa algo, infórmate antes con tu autoridad local.